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La criminología crítica y el concepto del delito – Hulsman, L.

Referencia: Hulsman, Louk. «La criminología crítica y el concepto del delito». En Prevención y teoría de la pena, 119–135. Santiago de Chile: Editorial Jurídica ConoSur Ltda., 1995.

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SUMARIO: I. El supuesto carácter excepcional de los hechos delictivos. Cuestionamiento del concepto corriente de delito. — II. La criminología crítica y el concepto de delito. Lo que se ha cuestionado y lo que no se ha cuestionado. — III. Qué significa el no cuestionamiento (y rechazo) del concepto de delito. — IV. Desarrollo de una visión anascópica. — V. Conclusión.

EXTRACTO:

“El hecho de que el sistema de justicia penal sea incontrolable no es, por supuesto, una característica exclusiva de ese sistema. Uno de los mayores problemas de nuestro tipo de sociedad es que, a través del aumento en el tamaño de las organizaciones, la división del trabajo, la profesionalización y la interdependencia de unidades más grandes, el individuo pierde su comprensión y su contacto con el medio que lo rodea y se enajena de él. Sin embargo, es un hecho evidente que este proceso se manifiesta con mayor claridad en el presente sistema de justicia penal, el cual es de suyo particularmente alarmante, ya que son productos de tal sistema la imposición del sufrimiento y la estigmatización.”

Los límites del dolor – N. Christie

christie, nils - los limites del dolor Referencia: Christie, Nils. Los límites del dolor. México: Fondo de Cultura Económica, 1984

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RESEÑA:

Nils Christie, en Los límites del dolor, considera llegado el momento de que, asumiendo una posición moral, se abogue por establecer restricciones severas al uso del dolor -del castigo, de la pena corporal- provocado por el hombre como medio de control social: "Si se ha de infligir dolor, dice, debe ser un dolor sin un propósito manipulativo, y que asuma una forma social semejante a la que es normal cuando la gente tiene una honda aflicción."

Añade que un derecho penal sustentado en esta base podría conducir a una situación en que se extinguiera el castigo por los delitos y, en consecuencia, también se extinguieran las características del Estado.

El autor recurre al análisis de los textos del que es considerado padre del derecho penal moderno, el italiano Beccaria, y la aplicación de sus teorías por los penalistas actuales, en especial los escandinavos, en donde, por mucho tiempo, los castigos que dictan las leyes a quienes las violan son más benignos. Su conclusión es que, mientras más poder tenga el Estado se darán mayores condiciones para que se legisle la imposición de penas más severas. En conclusión, mientras menos Estado haya, se darán menores condiciones para la imposición de sanciones.

Las Imagenes del Hombre en el Derecho Penal Moderno – N. Christie

(Aparecido en Cohen, Hulsman, Mathiesen, Christie y otros, «Abolicionismo Penal». Buenos Aires: EDIAR, 1989, pp. 127-141.)

 

 

LAS IMÁGENES DEL HOMBRE
EN EL DERECHO PENAL MODERNO

Nils Christie

Instituto de Criminología y Derecho Penal,

Universidad de Oslo, Noruega

 

 

El guerrero lleva armadura, el amante flores. Están equipados de acuerdo con las expectativas de lo que va a pasar, y sus equipos aumentan las posibilidades de realización de esas expectativas.

Lo mismo ocurre con el derecho penal.

A continuación, me referiré a tres elementos del equipo que se usa en el derecho penal moderno. No voy a decir mucho que no conozcan de antemano. Mi reclamo de originalidad está en el contexto y organización de los puntos.

Primero: la pena es un mal con intención de ser eso. Tiene que ver con el sufrimiento. Algunas personas deciden que otras deben sufrir un castigo, decisión que en la mayoría de las sociedades tiene consecuencias profundas, para y dentro del sistema que decide. Para lograrlo, el sistema penal debe, en la mayoría de los casos, estar organizado de manera especial. Esta organización representa un cuadro que sobreexpone algunas características de los que reciben castigo y subexpone otras. Crea condiciones que influyen en la imagen del hombre que el derecho penal ha creado. Trataré de describir el cuadro.

Segundo: las razones expuestas para la pena, la retórica oficial, las teorías del derecho penal, varían de tanto en tanto y de lugar en lugar. Estas variaciones no se producen al azar. Son reflejos de las propias sociedades, mientras que también resaltan algunos elementos importantes de las mismas. Las teorías penales modernas son el reflejo de los intereses del estado y de la visión del mismo. Las teorías penales tienen una imagen del hombre adecuada al sistema que lo castigará. A través de esta imagen podemos entender más sobre el estado. A través del estado podemos entender más la situación del hombre.

Tercero: las estructuras dominantes tienen subcorrientes alternativas. Estas subcorrientes pueden representar remanentes históricos. Pero también pueden representar a los primeros indicadores de potencialidades de cambio. En la tercer sección me referiré a algunas imágenes alternativas del hombre, y a qué tipo de teoría penal, si la hubiera, nos conducirían estas imágenes. Leer Más…

Por que no debe suprimirse el Derecho penal – W. Hassemer

Hassemer, Winfried, «Por qué no debe suprimirse el Derecho penal», México: Instituto Nacional de Ciencias Penales, 2003

 

POR QUÉ NO DEBE SUPRIMIRSE
EL DERECHO PENAL

Winfried Hassemer

 

LAS MISERIAS DEL DELITO Y DE LA PENA*

Quien reflexione sobre la criminalidad y el Derecho penal se enfrentará a las miserias unidas de forma inherente con estos temas. Sangre y violencia, sufrimiento y muerte, miedo y luto son las dos caras de la misma moneda, es decir, el delito y la pena. Debido a esto el ser humano no sólo ha averiguado, descubierto, condenado y sancionado, sino que también se ha preguntado si es que no se puede romper el círculo vicioso del delito y la pena. El sufrimiento de la pena no ha dejado en paz al ser humano y puedo entender por qué. El día de hoy quisiera, si bien no responder, por lo menos plantear la vieja pregunta que gira en torno al fin de este círculo vicioso y exponerla desde un punto de vista fundamentado.

El significado y la valoración en cuanto a la pena han variado a lo largo de los siglos y, desde mi punto de vista, esto ha sucedido de modo sustancial entre nosotros. Desde el momento en que pude observar de manera analítica nuestro ambiente punitivo, y hasta la fecha, nunca antes había percibido de forma tan evidente una predisposición a la pena ni notado tal agrado hacia la sanción penal como en nuestros días. De otro lado, parece que actualmente no se reflexiona acerca de la pena y su justificación, sino más bien se le cuestiona y critica.

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Las carceles y su influencia moral sobre los presos – P. Kropotkin

Kropotkin es que quizá el único de los teóricos clásicos del anarquismo que llegó a abordar directamente el tema del castigo y de las cárceles. Al analizar sus postulados, resulta interesante notar que, en general, mucho de lo por él sostenido guarda una clara identidad con posturas expresadas por los actuales ideólogos del abolicionismo, particularmente con lo dicho por Mathiesen y Christie.En el trabajo que pongo a continuación (el primero de dos de su autoría que pretendo agregar acá), Kropotkin analiza principalmente algunas de las teorías justificacionistas más importantes y en boga en su época: la de la rehabilitación y la prevención general.

La primera de ellas considera al delincuente un ente “desviado” que es necesario volver al cauce de la “normalidad” social, respecto del cual el encierro se transforma en una vía para poder someterlo a un tratamiento de rehabilitación.

Por su parte, la prevención general mira más bien los efectos de la cárcel no desde el punto de vista de quien es sometido a prisión, sino de la sociedad en su conjunto. En este sentido, el preso es considerado un medio, a través del cual se busca dar una señal al conjunto de la sociedad, particularmente a aquellos que no han dilinquido pero se encuentran en disposición de llegar a hacerlo, de que se abstengan de cometer actividades ilícitas por cuanto el daño a recibir es del todo superior a los beneficios que el delito otorga.

Como modernamente Mathiesen, Christie y otros criminólogos también han afirmado, Kropotkin niega que la cárcel cumpla algunos de estos fines que se enarbolan para justificarla. El encierro, particularmente en las condiciones inhumanas en que él se materializa, es incapaz de reformar a quien a cometido un delito -y por el contrario, somete a un proceso de carcelización que no sólo no inhibe sino que acentúa la posibilidad de la reincidencia-; ni tampoco la cárcel sirve para evitar que los demás sujetos quebranten la ley.

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